La confianza silenciosa: Un relato de intimidad compartida
El tiempo apremiaba, pero ella estaba ahí. "Hazlo a gusto" me dijo, y luego, viendo que el tiempo se agotaba: "Sigue, si necesitas moverte más rápido, hazlo para que te corras y no quedes a medias." Aceleré el ritmo, y el placer fue intenso, casi violento por la urgencia. Me corrí con fuerza. Apenas terminé, me incorporé, el pantal...