Mis mujeres II: Dora (2)
Dora se dio cuenta de mis intenciones
- Vaya, vaya, otra vez en forma, menudo sinvergüenza eres.
Me incorpore y la bese en los labios, mis manos alcanzaron sus pechos acariciándoselos quizás torpemente.
- Te gustaría follarme... -dijo de pronto.
Supongo que ante mi cara de sorpresa y por la emoci&oacu...