Mis mujeres: Dora y Laura (Parte 2)
Me desperté solo y desnudo en la cama, repase lo sucedido horas antes, había asumido lo ocurrido como un aprendiz dispuesto a recibir lecciones, me llevaron a parajes no por ello desconocidos pero nunca practicados, aquella sensualidad, aquella exuberancia del goce y el placer sexual sólo se pueden descubrir con la pu...