Atrasados en la renta
Ese don Jacinto disfrutaba plácidamente con mis lamidas, me sostenía la cabeza con fuerza metiendo su polla en mi boca, parecía desesperado y seguro lo estaba. Supongo que hacía tiempo nadie se la comía así, él estaba aprovechando el momento al máximo. Después de un buen rato de estarle chupando el pito me levantó e hizo que me ...