Economista y prosti: Invitación a Paris (final)
Como hacen siempre los hombres, Charles lo intentó tres o cuatro veces, cada vez más fuerte, y finalmente, empujando un poco la verga con la mano, presionó a fondo. Un ¡Ayyy! surgió de lo más profundo de mí, esta vez no hubo tope al meterla, entró hasta los huevos. Lo demás fue lo de siempre, vaivén in crescendo hasta dilatació...