Vida laboral
Lisa adivinó que yo no había terminado. Probablemente fue que mis ojos estaban tensos y abiertos, y que aún respiraba con dificultad. Se puso de rodillas y me comió la vulva. La verdad no lo hacía nada mal, pero me pareció un poco raro cuando comprendí que en realidad estaba saboreando la corrida de Álvaro. La voltee a ver con...