De amiga a esclava (6): La sombra
Cuando finalmente le retiré el antifaz, la vela se había extinguido por completo. La habitación estaba en penumbra, bañada solo por la luz de la luna que se filtraba por las cortinas tras la tormenta. Me senté al borde de la cama, observándola con mi calma habitual, como si nada hubiera ocurrido. Ella me miró con los ojos dilatados...