Noche swinger
Sin ver, solo guiándose por la posición en la que ya se encontraba, se acomodó como pudo en la posición ordenada. De inmediato sintió el ruido de la cinta siendo estirada. Y como unas decididas y precisas manos ataban cada una de sus muñecas a su respectiva rodilla. Recién en esta posición y ya con un poco de aire recuperado...