Mi dulce domina
Entré a la habitación y, bajo una tenue luz exterior, pude ver la silueta del cuerpo de Agos esperándome boca abajo, con una fina ropa interior de encaje de color negro.
Sus ojos estaban cerrados, y la sabana cubría sus piernas dejando a la vista la perfecta redondes de sus glúteos, que como una dulce...