Dos sumisos y un perro
Recuerdo perfectamente aquel verano, hace un par de años. Estábamos en el chiringuito de la playa tomándonos una cerveza y unos espetos de sardina, y como sin darle importancia, me dijiste:
“Cariño, mañana he quedado con dos sumisos en casa. Quiero usarlos a los dos mientras te convierto a ti en...