Acuerdo de entrega absoluta
El acto fue brutal, un recordatorio de que su cuerpo era un mero contenedor para su placer. Él la usaba sin el menor asomo de ternura. Marko deslizó su mano sobre los muslos de Katerina e introdujo un potente vibrador vaginal. La sensación fue inmediata y enloquecedora: el dolor de su culo se mezclaba con el placer eléctrico de la...