La fiscal: Final cerrado
La puta de Poggioreale
Los cuatro guardias, levantaron a Silvia en volandas y la llevaron al fondo de la celda. Había un viejo potro de madera y hierro, al que fue atada con los brazos a un lado y las piernas del otro, bien separadas. De una cadena que pendía del techo, sujetaron su cuello, dejando la cabeza levantada per...