Rose Mary (Capítulo 2)
Me fui a descansar sin todavía poder creer lo que había hecho. Por mi cabeza lo único que pasaba eran las imágenes de la conchita de Rose Mary y su boca devorándome la pija y recibiendo hasta el fondo de su garganta el semen acumulado de varios días sin sexo. Fue sin lugar a dudas el mejor d&iacut...