El préstamo
B: ¡Eres un maldito!
L: Pero bien que te gusta, uf, ¡que rico culo!
B: ¡Luis, dios mío!
L: Que nalgas, ¡seguro que él no sabe usarlas!
B: Ah, no, para, ¡dios mío!
L: Uf, uf, que rica, ¡con esto estriamos a mano!
Mi verga estaba en su ano, pero antes de que contin&u...