Soy un limpiador de semen
Estaba arrodillado frente al sillón, desnudo, con un collar de perro en mi cuello. Mi pene ardía que pasión, dolía por la presión de querer salir de su fría prisión. Thalía, mi dueña, enjauló mi pene para que no creciera, en una jaula de castidad. Es un nuevo nivel de h...