Relato de una sumisa: El Ron
—No te levantes, hoy no.
Y ella tiembla al oír esas palabras, ¿qué pasó, por qué no?
—Quiero que sigas igual de obediente y te quedes aquí acostada.
Intenta mirarle directamente a la cara, a los ojos, quiere adivinar si su semblante acompaña el tono de voz demandante. N...