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Dominación

Relatos Eróticos de Dominación. Relaciones sexuales consentidas entre amos y sumisas. BDSM, bondage, disciplina, obediencia, sumisión, humillación, etc.

Relato destacado

Dominación » Pag. 7

Viaje a Río de Janeiro

Miro de reojo a Omar y el muy hijo de puta se había dormido y la jauría que dejó cogiéndome, no tenían intenciones de dejarme ir, todos querían una porción de mi culo, de mis tetas, de mi garganta… pero eso no es lo terrible. Ya estaba entregada, lo terrible fue cuando yo estaba encima de Leo, mientras Sergio me ...

Me pagaron una deuda, con una mujer (6): Otra sumisa

Ana: Mire amo, que buena vagina y que buen ano. Tienen poco uso, y el anterior dueño no tenía una herramienta como usted, así que está bastante apretada. -dijo metiendo un dedo en su vagina, lo sacó, y la giró quedando frente a mí.- Mire que par de ubres, parece una vaca, tiene los pezones muy sensibles, fíjese que grande...

Después de la subasta

Mas tarde esa noche dominatrix E, toco la puerta, su silueta estaba recortada contra la luz del pasillo, me llamó a hablar en forma reservada, me indicó "Ella está aquí por placer, pero también por necesidad", explicó con una sonrisa enigmática. "Algunas buscan la libertad en la sumisión, otras el escape en el control que entregan...

Me pagaron una deuda, con una mujer (5): Decisiones

Ni bien llegamos al hotel se puso como Dios la trajo al mundo y se probó los trajes de baño, y me pidió opinión. Uno era de color celeste y el otro rojo, elegí el celeste porque resaltaba más su figura, ya mi amigo se estaba poniendo contento, y pensé que era hora de echarnos un buen polvo. Pero salió...

La prisión de los placeres culposos (2)

Finalmente, al caer la noche, Gwen vino a buscarme para llevarme de regreso con las demás putas, y Velma se despidió de mí, diciéndome que me esperaba para la semana que viene. En el camino de regreso a nuestra celda, le conté a Gwen todo lo que Velma me había hecho hacer y está me dijo que su día había...

Me pagaron una deuda, con una mujer (4): El castigo

Seguí penetrando profundamente, mis caricias eran cada vez más salvajes, parecía que estaba ordeñando sus tetas, pero de donde goteaba ya el flujo era de su vagina, tenía las bolas empapadas, su columna vertebral arqueada lucia brillante de la transpiración. Y no aguanté más la primera descarga en su recto desató su orgasmo, se l...

La prisión de los placeres culposos

Cada uno de los sentones de Maya se sentía como si me cayera un edificio de concreto sobre la pelvis, y su culo era tan apretado que, por un momento, sentía que mi verga iba a ser triturada pero, pese a todo y a lo humillado que me sentía, lo disfruté de gran manera, lo cual hizo que me sintiera...

Me pagaron una deuda, con una mujer (3): Tejiendo la telaraña

Mis penetraciones eran fuertes y firmes, yo no podía aguantar mucho más y ella estaba encadenando su anterior orgasmo con otro, tenía los ojos en blanco y su vagina estaba teniendo nuevas contracciones que parecían succionarme el pene, yo no aguanté mucho más y empecé a acabar fuertemente. Entonces vi su mirada de lujuria intentand...

El jefe de mi novio

Ya no tenía opción, me apoyó en la mesada, arqueó mi espalda para que se levante mi cola y dejarle toda mi conchita a su merced, temblaba de bronca e impotencia y rogaba que llegara Rodrigo para que vea que clase de jefe tiene. Él mientras yo me apoyaba en la mesada, me agarró de la cola del pelo muy...

Mi trabajo ideal (Maestro de ceremonias de mazmorras)

En una ocasión, ella lamió mi cuerpo con una dedicación casi ritualística, usando su lengua para limpiar mi piel bajo el traje, un acto que me excitaba tanto por su sumisión como por su entrega. Cada noche, nos entregábamos a juegos de cuerdas, atándola en patrones shibari que resaltaban su figura, o usando máscaras de gas que am...
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