El dulce placer de la esclavitud y la sumisión (Parte 2)
Después de comer me mantuvo a cuatro patas, hasta las ocho de la tarde fui usada como si fuese una mesa, sobre mi espalda colocó varios objetos, tales como platos, ceniceros, vasos, todos llenos yo no podía moverme ni un milímetro. Al principio la postura no era incómoda y apenas sentía el peso pe...