Emputecimiento (II): Lunes por la mañana
Aquí estoy como un quinceañero, a primera hora, esperando que Pedro y Magda no hayan cambiado de opinión. No me gusta mucho venir tan pronto. A estas horas, bañado por la luz blanca de las bombillas el local parece aún más sórdido. Paca ha terminado de limpiar y Olga está, como siemp...