El nombre nunca importa (parte 1)
Era una noche de agosto, la lluvia había cesado y había invitado al frio a hacer suyo el ambiente, las cosas para aquel triste zapatero estaban mejorando; el esfuerzo no era en vano, se levantaba todos los días con los primeros rayos del sol y comenzaba a alistarse para salir, se bañaba con agua muy fría...