Tambores y cornetas
Mi marido y yo, íbamos a desfilar en una procesión de Semana Santa un jueves por la noche de luna llena, cuando, sin esperarlo, Dios quiso que nos entregáramos a otros quehaceres.
Él se había puesto ya el traje negro de hombre de trono; yo, por mi parte, me había vestido con la túnica de...