Madam Viudez
Adela, sexagenaria, se plantó desnuda ante el espejo vertical del armario ropero de su dormitorio y se contempló. "Bueno", se dijo, "no estoy nada mal, aún conservo mi femineidad, creo que soy una mujer deseable para los hombres."
No se equivocaba Adela en su valoración sobre sí mi...