El día siguiente a San Valentín
Todavía no había amanecido cuando desperté sobresaltada. Una pesadilla. Miré a mi esposo. Su torso musculado, su ombligo alargado... Levanté la manta y vi su polla dormida. No dudé ni un momento y buceé bajo las mantas hasta llegar a su pubis. Metí su tibio capullo en mi boca y comen...