Sexo salvaje con mi profesor de gimnasia
Encontré su nombre y su número de celular en el parabrisas del auto, con la palabra “PERDÓN” en mayúsculas. La puta madre, pensé, mientras buscaba el golpe. Y ahí estaba, en la parte trasera, del lado del acompañante. La abolladura no era importante, pero el hecho de tener que lidiar con seguros y esas cosas me secaba la concha...