La desnudez en Japón. Jorge y Tanabe san
Sobre uno de sus muslos pasaba un pequeño cepillo, tenía que ser una buena mata de vello púbico. Los pechos inconfundibles sobaban sus nalgas y las nalgas, pequeñas y femeninas se apoyaban de vez en cuando sobre las suyas para luego deslizarse hacia atrás por uno de sus muslos, su pierna y finalmente el talón, la hendidura del culet...