Un pecado deseable
Sábado por la mañana, voy a la casa de mi abuela para irnos, veo al precioso guardia de seguridad parado fuera de la garita, me ve, y abre la puerta para que pase.
-Buenos días vecina
-Buenos días vecino -le dedico una sonrisa- ¿cómo está?
-Bien gracias
Sigo con mi camino por la...