Entrenada por los muchachos (II)
Si había contado los olores al bajarse del autobús allí era imposible distinguirlos unos de otros, era una mezcla de tabaco, alcohol, sudor, grasa y sexo. El bar era un lugar en decadencia claramente, con una barra roída y llena de comején, seis mesas esparcidas junto a las paredes descoloridas y grises,...