Duro y caliente. Sola en casa con un morenazo
Eran las siete de la tarde. Estaba solita en casa con un morenazo. Tenía las pulsaciones a mil. Iba por la casa con una minifalda muy cortita y un diminuto tanga, muy sexy, imaginando que las grandes manos de aquel moreno se deslizaban por mis muslos, por mis nalgas turgentes y firmes. Solo con recrear la imagen mental me vol...