Un fin de semana vacacional (2)
Se posicionó detrás de mí y entró con una embestida tan seca y potente que sentí que me partía en dos. Solté un alarido que rasgó el silencio del campo mientras él empezaba un vaivén brutal, rítmico, animal. Mis manos resbalaban por el metal del parachoques a causa del sudor. El sonido de su pelvis chocando contra mis nalgas y...