La última tarde
Me follaste sin miramientos, ayudado por la lubricación extra del esperma de tu amigo que ayudaba a tu rabo a deslizarse dentro y fuera de mi ano, dejando correr por mis muslos venillas de leche aún caliente. Me azotaste el culo con saña, y yo te pedí más. Me pusiste de pie y me follaste frente al espejo tirándome del...