A la próxima ¡me la metes! (2)
El despertar fue alucinante. Fue mi madre quien llamó por el telefonillo:
— ¡Nos vemos, Marcelo, ten cuidado, volveremos el miércoles en la noche!
Fui a despedirlos, ya sabéis; se merecen que les haga caso. Por eso es que cumplo sus órdenes, también ellos me respetan. Luego fui a desper...