Mario (20 de 22): Niños sin madre
Me esperaba con una enorme sonrisa en su cara y al entrar me cogió en los brazos, sin besarme, y me llevó al salón, me soltó y se quedó plantado mirándome.
-¿Ni siquiera me saludas con una beso? -me cogió las manos y primero una, después la otra las llevo a sus labios.
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