La historia de Ángel, solo era un muchacho (50/59)
Nuestra fiesta continuó hasta bien entrada la noche, y a la salida nos resultó difícil encontrar un taxi que nos devolviera al hotel, en el ascensor Jeroni se colocó a mi lado y su mano izquierda me sujetó la cintura, fue descendiendo con lentitud hasta acariciarme el trasero, al sentir que no me opon&ia...