En el trabajo
A veces me hundo tanto en mis pensamientos y perversiones que prefiero escribirlos, me encanta recibir mensajes y saber que les gustan mis relatos. Les admiro.
¿Cómo empezar a describirlo?
Kique era un hombre de más de 35 años pero menos de 40, era gordito, tez blanca, ojitos de color miel muy cristalino,...