El deseo oculto (2)
Con un gemido profundo, Raúl no pudo contenerse más. Su cuerpo se tensó, y con una serie de espasmos incontrolables, expulsó grandes chorros blancos y espesos sobre su pecho, salpicando todo a su alrededor, manchando su barba espesa. Iván le siguió casi al instante, dejando salir todo lo que llevaba dentro en un torrente lento que s...