Manos a la obra (parte I)
Me vestí con las mallas del gym, sin nada de ropa interior, una camiseta y unas simples zapatillas, había quedado con un chico en un lugar propuesto por él, un lugar para cumplir una fantasía morbosa, una obra de un chalet en las afueras de una población, abandonado y en medio de la nada.
Al llegar y ...