Regreso en micro con mi vecino y mi compañero (parte 5)
La siesta se prolongó más allá de lo pensado y nos despertamos cuando se ponía el sol.
¡Se nos va el colectivo de la tarde!, gritó Mateo.
Rápidamente juntamos todo, lo metimos en las mochilas y corrimos hasta la parada de micros del balneario. Una larga fila de gente estaba subiendo, h...