A tres pollas
Pedro me llamó unos días después de nuestro último encuentro, ese en el que me travestí para él.
- ¿Qué te pasa, cabrón?
- Yo también te quiero, pedazo de puta.
- Jajaja, ya lo sé, no puedes vivir sin mí.
- Me tienes caliente perdido, maric&oac...