Balseros (IV): Amigos calientes
Mis días se volvieron raros, una sensación de escalofrío recorría todo mi cuerpo cada vez que pensaba en lo que había hecho con Yovany. Lo veía y se me erizaba la piel; Lo miraba con deseo y al mismo tiempo con odio. Era un sentimiento inexplicable, quería estar solo pero no podía se...