Infiel por mi culpa. Puta por obligación (38)
Tu confiesas, yo confieso. ¿Todos confesamos?
—¡Tú qué dices, Nachito!... ¿Debo ser la mujer que, habiendo aprendido bastantes cositas del marido, me toca enseñarle ahora, –y sobre cada brazo suyo, coloqué mis antepiernas y ajusté las rodillas, apretando su cabeza para ...