Infiel por mi culpa. Puta por obligación (26)
¿Vale más una imagen que mil palabras?
Su blanca mano se aferra con firmeza al cuello de la botella y bebe. Una primera libación breve, seguramente para que su paladar se acostumbre al sabor, y ya pasado el gesto del primer ardor, da un segundo trago más prolongado, sin que su rostro manifieste alguna desagr...