¡Qué fiesta!
La conocí a las afueras de un colegio, ella estaba ahí con un libro en la mano y sumergida en la lectura del mismo, el cual parecía estar muy interesante pues no apartaba su mirada de él y solo parpadeaba lo necesario y de vez en cuando para cambiar de hoja, todo eso sucedía mientras daba de mordidas a u...