Noche de pasión en Lisboa (IV): Las tres gracias
Cuando terminan de reírse a mi costa, Amália me comenta:
—Alfredo, querido, Ana María y yo vamos a ir esta mañana al hospital, en Nazaré, a visitar a mi primo, que como te comenté, está convaleciente de la apendicetomía. Si quieres puedes acompañarnos, o puedes quedar...