La casa de la playa (parte 3)
Al llegar los tres de vuelta a la casa, mi novio ya estaba esperándonos, sentado plácidamente frente a la piscina; con actitud relajada, una cerveza en la mano y un grado de ebriedad visiblemente más alto que el de cualquiera de nosotros. Pensativo y reflexivo, escuchando en silencio la animada música que prove...