Fugitiva (II)
¡Congelada! Desperté en la bañera luego de un, literal, jodido día. Me tiritaba la mandíbula y al no encontrar toallas, me sequé con las sábanas de la cama mientras refregaba mis manos, brazos y piernas para entrar en calor. Era de noche y me corría el moquillo por mi nariz, cerr&eacu...