Del odio a la envidia (2)
Parecía desearlo igual que yo, así que se colocó detrás de mi agarrándome fuertemente por las caderas. Levantó el vestido y me penetró sin encontrar resistencia, los movimientos eran profundos y lentos para disimular, era una buena verga sin duda. Al poco la puerta me alertó, una señora había entrado, intenté apartarme con nerv...