Del odio a la envidia (3)
Mis pensamientos fueron interrumpidos por un frío intenso, recordé el vaso de coñac. El hielo hacía que mis pezones se endurecieran al máximo, parecían explotar, contuve la respiración por el cambio de temperatura, pero un delicioso placer llegó al sentirlo en mi clítoris, se derritió rápidamente con el calor de mi coño al igu...