El sometimiento de Karen (parte 3)
Cuando Karen salía de la casa de don Carlos y a pesar de que sentía que la verga del viejo aun la tenía clavada en el ano, y de lo adolorida que iba, se sintió muy feliz. En pocas horas había descubierto emociones que jamás imaginó. Aparte que sus enormes problemas se habían solucionado. Esa noche durmió como hacía años...