Miradas que lo dicen todo
Decidí dar un último paso más, puse sus manos tras mi nuca y coloqué las mías bajo sus muslos, levantándola del suelo de la ducha y dejándola tan solo apoyada en la pared de esta y en mí. La penetración ahora era más profunda, cada vez nuestro ritmo era más rápido, nuestros gemidos aumentaban a cada embestida, el clímax estab...