Segundas partes son buenas
Aquella historia con mis vecinos tuvo una segunda parte. Un pedido especial y una noche de tormenta.
Después de aquella siesta memorable, nuestra relación de buenos vecinos siguió como si tal. Solíamos cruzarnos y charlar ya que nuestros terrenos eran lindantes y los separaba solo una cerca. El chico ten&iac...