Vengándome del hijo de puta de mi vecino
Son las cuatro y media de la mañana y aunque mi cuerpo se haya despierto mi mente aún añora la calidez de la cama de la que acabo de levantarme después de pasar otra noche de perros gracias a mi ‘querido’ vecino.
La verdad es que no me voy a molestar en prepararme una taza de café, pego un...