No se admiten romances en la oficina (1)
En ese estado cerré los ojos para concentrarme lo máximo posible en la mamada y no pude evitar que la imagen de su culo volviera a mi mente, haciéndome al principio más pendiente de mirar que disfrutar, pero pensar que la que me la estaba comiendo mi pene era la mujer que deseaba hace días me devolvió la excitación al...