La picazón oportuna
Quería saber qué tenía, y sólo recibía como respuesta un silencio que a esa altura me resultaba incómodo. Ella siguió tocándome y tocándome, y justo en el momento en que le iba a decir que se detuviera, la doctora curiosa me bajó mi ropa interior quedando mi enhiesto miembro al descubierto. "¿Y acá también te pica?" —me pre...