Las apariencias engañan (2)
Aún agitada se dio vuelta y se sentó en el sillón. Yo estaba arrodillado y me acomodé entre sus rodillas. Tenía su cara llena de gotitas de sudor. Sus pechos subían y bajaban con su respiración Los pezones marcados dentro de su top rosa me confirmaron que no tenía sujetador. El tanga entre sus piernas estaba también muy húmedo. ...