El recuerdo de Saddy
Saddy no quería quedarse así. Su cabeza le hervía envuelta en una nube de alcohol, llena de oscuridad, ganas de singar y sudor. No se dio cuenta siquiera de cuando empezó a jugar con sus tetas y acariciarse en las entrepiernas. Se le vino a la mente rápido como mamó pinga esa noche y se la singaro...